Antes de una entrevista de trabajo, mucha gente dedica la mayor parte del tiempo a pensar qué ponerse y qué impresión dar. Lo que suele decidir es otra cosa: si puedes responder a las preguntas con ejemplos concretos de lo que de verdad has hecho.
Se debe a cómo eligen los empleadores. Una gran revisión de la investigación sobre selección de personal publicada en 2022 concluyó que las entrevistas estructuradas, en las que todos los candidatos reciben las mismas preguntas preparadas y se evalúan de la misma manera, eran el método individual que mejor predecía cómo rendiría alguien después en el trabajo. Las preguntas suelen ser del tipo "cuéntame una vez en que…", y se pueden preparar.
Elige el camino según lo cerca que esté la entrevista:
- Cinco historias si tienes unos días por delante.
- Practica en voz alta si sabes qué quieres decir pero no cómo.
- Prepara tus preguntas si sueles quedarte en blanco al final.
- Grábate si quieres ir más allá.
Un primer paso hoy: escribe una ocasión en la que resolviste un problema en el trabajo o en los estudios: qué pasó, qué hiciste y cómo salió.
Antes de una entrevista de trabajo, mucha gente dedica la mayor parte del tiempo a pensar en la ropa, el apretón de manos y qué impresión dar. Todo eso cuenta, pero lo que suele decidir es si puedes responder a las preguntas con ejemplos concretos de lo que de verdad has hecho. Este artículo explica por qué, cómo preparar ese tipo de respuestas y te da cuatro formas de practicar.
Por qué todos reciben las mismas preguntas
Los empleadores quieren predecir cómo vas a trabajar, y tienen muchas formas de intentarlo: entrevistas, pruebas, ejercicios prácticos, referencias. En 2022, Sackett y sus colegas revisaron la investigación sobre lo bien que funcionan estos métodos y, de paso, corrigieron un ajuste estadístico que había hecho que muchos parecieran mejores de lo que eran. Tras la corrección, las entrevistas estructuradas quedaron en primer lugar.
Una entrevista estructurada es aquella en la que todos los candidatos reciben las mismas preguntas preparadas, en el mismo orden, y sus respuestas se evalúan con la misma plantilla. Lo contrario es la conversación libre, en la que el entrevistador improvisa y se guía por la intuición. Por eso muchos empleadores usan preguntas decididas de antemano, lo que significa que a menudo puedes adivinar cuáles serán.
- Conversación libre El entrevistador improvisa. La impresión que le da la persona pesa mucho.
- Entrevista estructurada Las mismas preguntas para todos, evaluadas con la misma plantilla.
La estructurada fue la que mejor predijo cómo le fue después a cada persona en el trabajo.
La revisión también muestra que ningún método es especialmente fiable. Incluso los mejores solo predicen una parte de cómo irá en el trabajo. Así que un "no" dice menos de ti de lo que parece.
Responde con un hecho, no con una cualidad
Muchas preguntas de entrevista tratan sobre lo que has hecho: "Cuéntame una vez en que tenías demasiado trabajo", "en que no estabas de acuerdo con un compañero", "en que algo salió mal". La idea es que lo que has hecho antes dice algo de lo que harás.
El error habitual es responder con una cualidad: "Soy muy organizado". Eso no dice nada que se pueda evaluar. Una respuesta mejor cuenta lo que pasó, en cuatro pasos:
- La situación Dónde estabas y qué estaba en juego.
- La tarea Qué había que hacer y por qué era responsabilidad tuya.
- Lo que hiciste En concreto, en primera persona, paso a paso.
- El resultado Cómo salió y qué aprendiste.
Una respuesta así dura unos dos minutos. Parece sencillo, pero con los nervios cuesta encontrar un buen ejemplo sobre la marcha. Por eso conviene llevar los ejemplos preparados.
Cuatro formas de prepararte
Cinco historias. Para ti, si tienes unos días por delante. Lee la oferta y elige lo que parece importarles más. Luego escribe cinco situaciones de tu vida que lo demuestren: un problema que resolviste, un conflicto, un error, algo que impulsaste por tu cuenta, una vez en que tenías demasiado trabajo. A menudo una misma historia sirve para responder a varias preguntas. Primer paso: escribe hoy la primera historia, siguiendo los cuatro pasos.
Practica en voz alta. Para ti, si sabes qué quieres decir pero no cómo. Lo que suena bien en tu cabeza a menudo resulta demasiado largo o confuso al decirlo. Pide a alguien que te haga las preguntas y responde en voz alta, o di las respuestas para ti. Primer paso: cuenta en voz alta una de tus historias y cronométrala.
Prepara tus preguntas. Para ti, si sueles quedarte en blanco cuando el entrevistador te pregunta si tienes alguna pregunta. Dos o tres preguntas muestran que has pensado en el puesto: cómo es una semana normal, qué es lo más difícil del puesto, qué haría que consideraran que te ha ido bien al cabo de seis meses. Primer paso: escribe tres preguntas para tu próxima entrevista.
Grábate. Para ti, si quieres ir más allá. Es el camino más exigente, porque resulta incómodo verse a uno mismo. Grábate respondiendo a cinco preguntas habituales y míralo. Así verás si hablas demasiado, te vas por las ramas u olvidas el resultado. Primer paso: graba hoy una respuesta y escúchala.
Cómo organizar la búsqueda hasta llegar a la entrevista lo encontrarás en buscar trabajo, y cuando salga el tema del sueldo te ayudará negociar el salario.
Cuando los nervios toman el control
Estar nervioso antes de una entrevista es normal, y los entrevistadores cuentan con ello. Ayuda ir bien preparado, llegar con tiempo y respirar con calma unas cuantas veces antes de entrar. Si te quedas totalmente en blanco ante una pregunta, puedes decir "¿me das un segundo para pensarlo?". Un breve silencio pesa poco frente a una respuesta bien pensada.
Un primer paso hoy: escribe una ocasión en la que resolviste un problema en el trabajo o en los estudios: qué pasó, qué hiciste y cómo salió.
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