Trabajar desde casa te ahorra desplazamientos y te da tranquilidad, pero difumina la línea entre el trabajo y el tiempo libre. El portátil se queda en la mesa de la cocina y la jornada nunca termina del todo.
Dos ensayos aleatorios en la misma empresa china ofrecen una imagen con matices. El personal de un call center que trabajaba desde casa rindió más y renunció con menos frecuencia, pero lo ascendieron menos de lo que correspondía a su rendimiento. Además, cuando pudieron elegir, aproximadamente la mitad decidió volver a la oficina, casi siempre porque se sentían solos. En el segundo ensayo, los empleados trabajaban desde casa dos días a la semana. Estaban más satisfechos y renunciaron menos, sin que eso afectara a su rendimiento ni a sus ascensos.
Elige el camino según lo que te esté costando:
- Cierra el día si el trabajo se te mete en la noche.
- Un lugar propio si el trabajo se ha adueñado de toda la casa.
- Hazte visible a pesar de la distancia si te preocupa tu carrera.
- Planifica los días de oficina si quieres ir más allá.
Un primer paso hoy: decide a qué hora termina tu jornada y algo que harás en ese momento para marcar que ha terminado.
Trabajar desde casa te ahorra desplazamientos, te da tranquilidad y hace que sea más fácil organizar el día a día. Pero difumina la línea entre el trabajo y el tiempo libre. El portátil se queda en la mesa de la cocina, los correos suenan por la noche y la jornada nunca termina del todo cuando no tiene una puerta por la que salir. Este artículo explica qué dicen dos ensayos aleatorios sobre el teletrabajo y te ofrece cuatro caminos para separar el trabajo de la casa.
El primer ensayo: todo desde casa
En un estudio de 2015, Bloom y sus colegas sortearon a empleados del call center de una agencia de viajes china, que se habían ofrecido voluntarios para probarlo, para que trabajaran desde casa o en la oficina durante nueve meses. Quienes trabajaron desde casa rindieron más, sobre todo porque hacían menos pausas y se ausentaban menos días por enfermedad, pero también porque atendían más llamadas en un entorno más tranquilo. Estaban más satisfechos y renunciaron aproximadamente la mitad.
Pero había una cara B. A quienes trabajaban desde casa los ascendían con menos frecuencia, en relación con lo bien que rendían. Y cuando terminó el ensayo y todos pudieron volver a elegir, aproximadamente la mitad de quienes habían trabajado desde casa decidió volver a la oficina. El motivo más frecuente que dieron fue que se sentían solos.
El segundo ensayo: dos días en casa
Varios años después, Bloom hizo un nuevo ensayo, publicado en 2024 en Nature. Durante seis meses, 1612 empleados de una empresa tecnológica china fueron asignados por sorteo a trabajar en la oficina todos los días o a trabajar desde casa dos días a la semana.
Quienes trabajaban dos días desde casa estaban más satisfechos con su trabajo y renunciaron aproximadamente un tercio menos. Esto se notó especialmente en las mujeres, en quienes no tenían puestos de dirección y en quienes tenían un trayecto largo hasta la oficina. Y durante los dos años siguientes no hubo diferencias en cómo se los evaluaba ni en la frecuencia con la que los ascendían. Los directivos de la empresa creían que el teletrabajo reduciría la productividad. Después del ensayo pensaban lo contrario.
- Todo desde casa Más rendimiento y menos renuncias, pero menos ascensos y más soledad.
- Dos días a la semana en casa Más satisfacción, menos renuncias y las mismas evaluaciones y ascensos.
Para muchas personas, una combinación parece aportar la mayor parte de las ventajas.
Los dos ensayos se hicieron en China, en dos empresas y con ciertos tipos de trabajo. No muestran qué te conviene a ti ni a tu trabajo. Pero dicen dos cosas que coinciden con lo que mucha gente nota: trabajar desde casa puede permitirte hacer más con más calma, y si prescindes por completo de la oficina corres el riesgo de que se te vea menos.
Cuatro caminos para separar el trabajo de la casa
Cierra el día. Para ti, si el trabajo se te mete en la noche. Sin el trayecto de vuelta a casa falta el límite natural. Crea el tuyo: apunta la primera tarea de mañana, cierra el portátil y déjalo donde no lo veas, sal a dar un paseo corto. En la guía de trabajo y carrera te explicamos por qué marcar un final claro de la jornada marca la diferencia. Primer paso: decide hoy la hora y lo que harás en ese momento.
Un lugar propio. Para ti, si el trabajo se ha adueñado de toda la casa. Trabaja siempre en el mismo sitio, aunque sea solo una punta de la mesa de la cocina, y recoge tus cosas de trabajo cuando acabe el día. Así el resto de la casa puede seguir siendo un hogar. Primer paso: elige ese lugar y un cajón o una bolsa donde vivirán tus cosas de trabajo por la noche.
Hazte visible a pesar de la distancia. Para ti, si te preocupa tu carrera. Si no te ven por los pasillos, necesitas hacerte ver de otras maneras: cuenta lo que has hecho, pide feedback, ten una charla breve con tu jefe cada semana. Primer paso: el viernes, envíale a tu jefe una línea con el resultado más importante de la semana.
Planifica los días de oficina. Para ti, si quieres ir más allá. Es el camino más exigente, porque requiere planificar cada semana. Deja lo que exige concentración para los días en casa y lo que exige a otras personas para los días de oficina: reuniones, colaboración, comer con los compañeros. Así los dos tipos de día salen ganando. Primer paso: revisa el calendario de la semana que viene y pasa una tarea al tipo de día que le corresponde.
En casa también es más fácil quedarse enganchado al correo y al chat entre tarea y tarea, y de eso trata concentrarte en el trabajo.
Cuando la casa se queda demasiado en silencio
El teletrabajo no es para todo el mundo, ni para siempre. Si notas que ves a muy poca gente, que los días se confunden unos con otros o que te sientes peor, vale la pena hablarlo con tu jefe y probar a ir más días a la oficina. Sentirse solo no es señal de debilidad, y encontrarás más sobre esto en sentirse solo.
Un primer paso hoy: decide a qué hora termina tu jornada y algo que harás en ese momento para marcar que ha terminado.
Esto es la comprensión y un primer paso. Atlas es donde se convierte en hábito. En Trabajo & carrera encontrarás El cierre, que da por terminada la jornada de verdad para que no te acompañe hasta la noche, Las tres de hoy y El correo puede esperar, donde cuentas las veces que te resistes a mirar el correo en mitad de una tarea. Registras cada día y ves, semana a semana, cómo se mantiene el límite. Prueba Atlas gratis durante 7 días y cancela cuando quieras.

