Una ruptura no solo te quita a una persona. También se lleva parte de cómo te ves: costumbres, planes y un «nosotros» que formaba parte de tu «yo». Por eso muchas veces se siente como no saber quién eres.
Un estudio con 210 adultos jóvenes que acababan de romper muestra que eso se puede trabajar. Quienes durante nueve semanas reflexionaron varias veces sobre la ruptura llegaron a tener una imagen más clara de quiénes eran. Y eso, a su vez, se relacionaba con que los pensamientos sobre la ruptura se les colaban menos y con que se sentían menos solos.
Elige el camino según dónde estés:
- Escribe sobre quién eres ahora si te sientes perdido.
- Pon distancia si no puedes dejar de mirar qué hace tu ex.
- Recupera lo que dejaste si tu vida se fue achicando durante la relación.
- Un rato a la semana durante nueve semanas si quieres ir más a fondo.
Un primer paso hoy: escribe tres frases que empiecen con «Soy alguien que…», sin mencionar a tu ex.
Una ruptura no solo te quita a una persona. Se lleva costumbres, planes y un «nosotros» que durante un tiempo formó parte de tu «yo». Por eso, para mucha gente no es solo triste, sino desconcertante. No sabes muy bien quién eres sin la otra persona. En este artículo verás qué dice un estudio justamente sobre eso, por qué ayuda reflexionar y cuatro caminos para las semanas siguientes.
Cuando el «nosotros» era parte del «yo»
En una relación larga, las vidas de dos personas se van entrelazando. Tienen amigos en común, rutinas en común y planes de futuro en común. Puede que dejaras de hacer cosas que a la otra persona no le gustaban y que empezaras a hacer otras juntos. Cuando la relación termina, no solo desaparece esa persona, sino también una parte de la imagen que tienes de ti.
Eso explica por qué una ruptura puede sentirse como perder pie, incluso cuando fue la decisión correcta. La tristeza tiene que ver con la otra persona. La confusión tiene que ver contigo.
El estudio en el que reflexionar fue el tratamiento
En 2015, Larson y Sbarra investigaron cómo se recuperan los adultos jóvenes después de una ruptura. Asignaron al azar a 210 personas que habían roto hacía poco a dos grupos. Uno de los grupos acudió a ver a los investigadores cuatro veces a lo largo de nueve semanas. En cada visita respondían preguntas sobre cómo se sentían y hablaban a solas sobre la ruptura frente a una grabadora. El otro grupo solo respondió preguntas al principio y al final.
Los investigadores querían saber si participar tanto en la investigación influía en la recuperación. Influía, y para bien. Quienes habían reflexionado varias veces llegaron a una imagen más clara de quiénes eran. Y esa imagen más clara de sí mismos se relacionaba con que los pensamientos sobre la ruptura se les colaban menos, con que se sentían menos solos y con que usaban menos la palabra «nosotros» al hablar de ella.
- Reflexionar sobre la ruptura Varias veces a lo largo de nueve semanas.
- Una imagen más clara de uno mismo ¿Quién soy sin la otra persona?
- Menos soledad y menos pensamientos intrusivos La ruptura ocupa menos espacio.
El estudio se hizo con adultos jóvenes. No demuestra que reflexionar lo resuelva todo, y la diferencia entre los grupos se vio sobre todo en lo clara que tenían la imagen de sí mismos. Pero da una pista: ayuda hacerse activamente la pregunta «¿quién soy ahora?», en lugar de esperar a que la respuesta llegue sola.
Cuatro caminos para las semanas siguientes
Escribe sobre quién eres ahora. Para ti, si te sientes perdido. Anota qué te gusta, en qué eres bueno y qué quieres para los próximos años, sin mencionar a tu ex. Vuelve a hacerlo dentro de unas semanas y fíjate en qué ha cambiado. Primer paso: escribe tres frases que empiecen con «Soy alguien que…».
Pon distancia. Para ti, si no puedes dejar de mirar qué hace tu ex. Cada vez que miras sus fotos o su perfil, todo vuelve a empezar. Silenciar o dejar de seguir a alguien por un tiempo no es debilidad: es darte la calma que necesitas para sanar. Primer paso: silencia a tu ex en redes sociales durante las próximas semanas.
Recupera lo que dejaste. Para ti, si tu vida se fue achicando durante la relación. Piensa en qué dejaste de hacer: un hobby, un amigo, un sitio al que solías ir. Retoma uno de ellos. Te devuelve una parte de quien eras y llena de algo nuevo los días que se sienten vacíos. Primer paso: anota una cosa que dejaste de hacer y hazla esta semana.
Un rato a la semana. Para ti, si quieres ir más a fondo. Es el camino más exigente, porque te pide quedarte en lo difícil. Reserva un cuarto de hora a la semana durante nueve semanas para escribir o grabarte hablando de la ruptura: qué pasó, cómo estás ahora, qué has aprendido de ti. Se parece a lo que hicieron los participantes del estudio. Primer paso: elige un momento fijo de la semana y haz la primera sesión hoy.
Si tienen hijos en común, la ruptura es también una colaboración que continúa, y de eso hablamos en colaborar después de la separación. Cómo crear nuevos vínculos después lo encontrarás en hacer nuevos amigos.
Cuando la tristeza no se va
La tristeza después de una ruptura es normal y puede durar meses. Habla con un médico o un profesional de la salud si durante varias semanas te sientes decaído la mayor parte del tiempo, no puedes con el día a día, duermes o comes mucho peor de lo habitual, o si los pensamientos sobre la ruptura lo ocupan todo. Si tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda de inmediato. Si es urgente, llama al número de emergencias de tu país. Si en la relación hubo amenazas o violencia, contacta con un profesional de la salud o con una organización de apoyo de donde vives.
Un primer paso hoy: escribe tres frases que empiecen con «Soy alguien que…», sin mencionar a tu ex.
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