Casi todo lo que se escribe sobre relaciones trata de peleas: cómo discutir mejor, cómo resolver conflictos. Pero cómo les va juntos también depende de algo que recibe mucha menos atención: lo que pasa cuando las cosas van bien.
Una serie de estudios de 2004 mostró que las personas que cuentan algo bueno que les ha pasado se sienten mejor, más allá de la alegría por lo que ocurrió. El efecto era mayor cuando la otra persona respondía con interés y ánimo. Las parejas en las que el otro solía responder así sentían más cercanía y estaban más satisfechas con su relación día a día.
Elige tu camino según cómo suelen ser las cosas entre ustedes:
- Pregunta más cuando tu pareja te cuente algo bueno.
- Deja el móvil cuando el otro esté hablando.
- Cuéntalo tú si casi nunca compartes lo que te sale bien.
- Lo mejor del día cada noche, si quieres ir más allá.
Un primer paso para esta noche: cuando tu pareja te cuente algo bueno, hazle dos preguntas antes de decir nada sobre ti.
Casi todo lo que se escribe sobre relaciones trata de peleas: cómo discutir mejor, cómo evitar conflictos, qué decir cuando algo chirría. Es importante. Pero cómo les va juntos también depende de algo que recibe mucha menos atención: lo que pasa cuando uno de los dos tiene algo bueno que contar. Este artículo explica lo que dice la investigación al respecto, por qué importa tanto, y te propone cuatro formas de empezar.
Las buenas noticias crecen cuando se comparten
En 2004, Gable y sus colegas estudiaron en cuatro estudios qué ocurre cuando las personas les cuentan a otras algo bueno que les ha pasado: un buen día en el trabajo, un elogio, algo que les salió bien. Quienes compartían sus buenas noticias se sentían mejor esos días, y eso iba más allá de la alegría por lo que había ocurrido. Contarlo hacía que lo bueno fuera más grande.
Pero dependía de cómo respondía la otra persona. La alegría crecía más cuando el otro respondía con interés y ánimo. En los dos estudios con parejas, esto también se relacionaba con la relación. Las parejas en las que el otro solía responder así sentían más cercanía, y los matrimonios estaban más satisfechos con su matrimonio día a día.
Cuatro formas de responder
Los investigadores dividen las respuestas en cuatro tipos, según dos preguntas: ¿la respuesta es activa o pasiva?, ¿y construye o derriba? Imagina que tu pareja llega a casa y te cuenta que le han elogiado por un trabajo.
- Activa y constructiva "¡Qué bien! ¿Qué te dijeron? ¿Cómo te sentiste?"
- Pasiva y constructiva "Qué bien." Y de vuelta al móvil.
- Activa y destructiva "¿Eso significa que ahora vas a tener todavía más trabajo?"
- Pasiva y destructiva "Adivina lo que me ha pasado hoy a mí."
Solo la primera respuesta hacía mayor la alegría y más cercana la relación.
Lo sorprendente es la segunda respuesta, la pasiva y constructiva. "Qué bien" suena amable, y seguramente casi todos creemos que respondemos así. Pero en los estudios solo la respuesta activa y constructiva marcaba la diferencia. Un "qué bien" tibio no tenía el mismo efecto.
Los estudios midieron asociaciones en la vida diaria y no demuestran que un solo truco salve una relación. Pero señalan algo con lo que puedes empezar esta misma noche, sin tener que resolver antes ningún conflicto. Por qué los pequeños gestos importan más de lo que crees lo encontrarás también en la guía sobre relaciones.
Cuatro formas de empezar
Pregunta más. Para ti, si sueles responder "qué bien" y pasar a otra cosa. Cuando tu pareja te cuente algo que le ha salido bien, hazle al menos dos preguntas: qué pasó, cómo se sintió, qué significa para ella. Deja que termine de hablar antes de contar tu día. Primer paso: hazlo esta noche, la primera vez que salga algo bueno.
Deja el móvil. Para ti, si escuchas con un ojo puesto en la pantalla. Responder con interés exige escuchar de verdad, y se nota cuando no lo haces. Cuando el otro empiece a contarte algo, deja el móvil boca abajo. Encontrarás más sobre el móvil entre dos personas en phubbing. Primer paso: decide un lugar de la casa donde se quede el móvil durante la cena.
Cuéntalo tú. Para ti, si casi nunca compartes lo que te sale bien, quizá porque te parece presumir. Si no lo cuentas, no le das al otro la oportunidad de alegrarse contigo. Cuenta algo bueno de tu día, aunque sea pequeño. Primer paso: cuenta esta noche una cosa que te haya salido bien hoy.
Lo mejor del día. Para quienes quieran ir más allá. Es el camino más exigente, porque hay que hacerlo todos los días. Cada noche, los dos cuentan lo mejor que les ha pasado durante el día, y el otro hace preguntas. Al cabo de unas semanas, buscar lo que va bien se convierte en un hábito. Primer paso: propónselo esta noche y empieza tú.
Más formas de que sus conversaciones lleguen más hondo en preguntas para tu pareja.
Cuando no basta
Responder mejor a las buenas noticias ayuda mucho, pero no lo resuelve todo. Si discuten a menudo por lo mismo, o si estar juntos se les hace pesado durante mucho tiempo, la terapia de pareja puede ayudar. No es un último recurso, sino una forma de recibir ayuda para hablar. Si tienes miedo de tu pareja, o te controla, te amenaza o te hace daño, contacta con un médico o profesional de la salud o con una organización de apoyo de tu zona. Si es urgente, llama al número de emergencias de tu país.
Un primer paso para esta noche: cuando tu pareja te cuente algo bueno, hazle dos preguntas antes de decir nada sobre ti.
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