Lo que parece la mejor preparación para un examen suele ser releer. Funciona si el examen es dentro de cinco minutos. Si el examen es dentro de una semana, funciona peor que ponerte a prueba a ti mismo, y ahí es donde la mayoría pierde puntos.
En un estudio, unos estudiantes leyeron un texto cuatro veces, mientras que otros lo leyeron una vez y luego escribieron tres veces lo que recordaban. A los cinco minutos, los que habían releído recordaban más. Al cabo de una semana la situación se había invertido, y los que se habían puesto a prueba recordaban claramente más. Sin embargo, los que habían releído creían que serían ellos quienes mejor lo recordarían. Otro estudio mostró que el intervalo ideal entre repasos crece cuanto más lejos está el examen.
Elige tu camino según cuánto falte para el examen:
- Dentro de una semana o más: ponte a prueba, dejando unos días entre cada vez.
- Mañana: ponte a prueba con lo más importante, no lo releas todo.
- Dentro de varios meses: semanas entre repasos.
- Haz tu propio examen si quieres ir más allá.
Un primer paso hoy: escribe cinco preguntas que creas que van a salir en el examen. Respóndelas mañana sin mirar el libro.
Lo que parece la mejor preparación para un examen suele ser releer. El texto fluye, lo reconoces todo y sientes que te lo sabes. Funciona si el examen es dentro de cinco minutos. Si el examen es dentro de una semana, funciona peor que ponerte a prueba, y ahí es donde la mayoría pierde puntos. Este artículo explica qué dicen dos estudios sobre cómo estudiar para un examen y te propone cuatro caminos según cuánto falte.
Lo que da más seguridad es lo que menos rinde
En 2006, Roediger y Karpicke pidieron a unos estudiantes que leyeran textos breves de dos maneras. Un grupo leyó el texto cuatro veces. Otro lo leyó una vez y después escribió, tres veces, todo lo que recordaba, sin que nadie le dijera qué se le había escapado. La mitad hizo el examen final a los cinco minutos y la otra mitad, al cabo de una semana.
A los cinco minutos, los que habían releído recordaban más. Al cabo de una semana la situación se había invertido: los que se habían puesto a prueba recordaban claramente más, y la diferencia era grande. Lo interesante es lo que creían los propios estudiantes. Los que habían releído cuatro veces eran los más convencidos de que recordarían el texto, y los que se habían puesto a prueba, los que menos. La intuición apuntaba en la dirección equivocada.
- Releer cuatro veces Mejor a los cinco minutos, peor al cabo de una semana. Daba más seguridad.
- Leer una vez, ponerse a prueba tres Peor a los cinco minutos, mejor al cabo de una semana. Daba menos seguridad.
Lo que hoy te da más seguridad no es lo que perdura hasta el día del examen.
El estudio trataba sobre textos y datos, y no demuestra que releer sea inútil. La primera vez que lees necesitas entender. Son la segunda, la tercera y la cuarta vez las que rinden más si las dedicas a recuperar lo que has leído. Por qué el esfuerzo nos engaña lo explicamos en la guía sobre técnicas de estudio.
Cuánto espacio necesitas entre repasos
Espaciar los repasos funciona mejor que hacerlo todo de una vez, pero ¿con cuánta separación? En 2008, Cepeda y sus colegas pidieron a más de 1350 personas que aprendieran una serie de datos, los repasaran tras un intervalo de hasta tres meses y medio e hicieran un examen final hasta un año después.
La respuesta fue que el intervalo debe crecer según cuánto tiempo necesites recordar. Para un examen dentro de una semana, el intervalo ideal era de entre uno y tres días aproximadamente. Si tienes que recordar algo durante un año, el intervalo ideal era de varias semanas. Pasado el intervalo ideal, los resultados bajaban solo poco a poco, así que un intervalo demasiado largo salía menos caro que uno demasiado corto.
Esto significa que un examen dentro de tres semanas no es un problema que se resuelve la noche anterior. Son tres o cuatro sesiones cortas repartidas a lo largo de esas semanas.
Cuatro caminos, según cuánto falte para el examen
Dentro de una semana o más. Para ti, que tienes tiempo pero sueles dejarlo todo para el final. Divide el temario en partes y ponte a prueba en cada una al menos dos veces, con un par de días de separación. Primer paso: apunta hoy en tu calendario tres sesiones cortas, separadas por un par de días.
Mañana. Para ti, que te queda una sola noche. No lo releas todo: no te da tiempo y, de todos modos, no se te quedaría. Elige lo más importante, convierte los títulos en preguntas y respóndelas sin mirar. Dedica el tiempo a lo que respondas mal. Primer paso: haz diez preguntas a partir de los títulos y respóndelas antes de volver a abrir el libro.
Dentro de varios meses. Para ti, que te preparas para un examen importante, como una prueba de admisión o un examen final. Aquí la clave es volver al temario antiguo con semanas de separación, no solo estudiar cosas nuevas. Empieza cada sesión con unos minutos dedicados a algo que viste hace tiempo. Primer paso: haz una lista de todo lo que ya has estudiado y elige algo del principio de la lista para la próxima sesión.
Haz tu propio examen. Para ti, que quieres ir más allá; es el camino más exigente. Escribe un examen completo, con el mismo número de preguntas y el mismo tiempo que el real, y hazlo unos días antes sin ayuda. Corrígelo con dureza. Lo que falles es en lo que deben centrarse los últimos días. Primer paso: escribe hoy las tres primeras preguntas de tu propio examen.
Dedica el tiempo a lo que respondes mal
Es tentador ponerse a prueba con lo que ya sabes, porque te hace sentir bien. Pero una pregunta que aciertas siempre ya ha cumplido su función. Marca cada pregunta según cómo te haya ido y empieza la siguiente sesión con las que fallaste. No descartes una pregunta por haberla acertado una vez. Respóndela de nuevo unos días después, para asegurarte de que se te ha quedado.
Trabaja en bloques cortos con el móvil en otra habitación. Cómo organizar esos bloques lo cuenta el artículo sobre la técnica pomodoro, y si el examen exige memorizar mucho, las técnicas de memoria pueden ayudarte con listas y secuencias.
Un primer paso hoy: escribe cinco preguntas que creas que van a salir en el examen. Respóndelas mañana sin mirar el libro y empieza la siguiente sesión con las que fallaste.
Esto es la comprensión y un primer paso. Atlas es donde se convierte en hábito. Si añades Estudios & carrera como un área propia, encontrarás Planificar la sesión, Lo difícil primero y Repaso de plazos como sugerencias para hacerlas tuyas, y en Aprendizaje está Enséñalo. Registras cada sesión y ves, semana a semana, cómo vas de cara al examen. Prueba Atlas gratis durante 7 días y cancela cuando quieras.

