La idea de que cada persona aprende mejor a su manera, ya sea visual, auditiva o práctica, es una de las más extendidas sobre el aprendizaje. Y también una de las que menos respaldo tienen. Las personas tienen preferencias reales, pero adaptar la enseñanza a ellas no ha demostrado dar mejores resultados.
Una revisión de 2008 buscó estudios que hubieran puesto a prueba la idea de forma correcta y casi no encontró ninguno; los pocos que había solían contradecirla. En un estudio posterior con más de 400 estudiantes de anatomía, la mayoría no estudiaba según su propio estilo, y quienes sí lo hacían no sacaban mejores notas. Algunas formas de estudiar sí iban de la mano de mejores notas, fuera cual fuera el estilo.
Lo que funciona es elegir el método según lo que vas a aprender:
- Lugares y relaciones: dibuja o mira una imagen.
- Pronunciación e idiomas: escucha y dilo en voz alta.
- Una habilidad manual: hazla, mejor muchas veces.
- Combina imagen y palabras si quieres ir más allá.
Un primer paso para hoy: toma lo que estés estudiando ahora mismo y pregúntate qué tipo de conocimiento es. Luego elige el método según la respuesta, no según lo que creas de ti.
La idea de que cada persona aprende mejor a su propia manera, ya sea visual, auditiva o práctica, es una de las más extendidas sobre el aprendizaje. Hay tests que te dicen cuál es tu estilo y consejos de estudio para cada uno. La idea tiene muy poco respaldo. Las personas tienen preferencias reales, pero adaptar la enseñanza a ellas no ha demostrado dar mejores resultados. Este artículo te cuenta qué dice la investigación, qué funciona en su lugar y te propone cuatro caminos según lo que vayas a aprender.
Qué dice la idea
Hay muchas variantes de los estilos de aprendizaje. La más conocida divide a las personas en cuatro grupos: quienes aprenden mejor viendo, escuchando, leyendo y escribiendo, o haciendo. Un cuestionario determina a qué grupo perteneces, y a partir de ahí se supone que debes estudiar de esa forma.
Suena razonable, y tiene algo de verdad. La mayoría tenemos una idea de cómo preferimos asimilar las cosas, y no a todos se nos dan igual de bien los distintos tipos de pensamiento. Pero la pregunta es otra: ¿aprendes más si te enseñan según tu estilo que si te enseñan de otra manera?
Lo que falta en la investigación
En 2008, a Pashler y sus colegas les encargaron averiguar si había pruebas que justificaran adaptar la enseñanza a los estilos de aprendizaje. Primero describieron qué debía incluir un estudio que pusiera a prueba la idea. Personas con distintos estilos tenían que ser asignadas al azar a distintos tipos de enseñanza y después hacer el mismo examen. Si la idea fuera cierta, las personas visuales aprenderían más con imágenes y las auditivas más escuchando; es decir, el mejor método tendría que ser distinto para cada grupo.
Casi no encontraron estudios que lo hubieran comprobado así. De los pocos que sí lo hacían, varios la contradecían. Su conclusión fue que no había pruebas suficientes para usar los estilos de aprendizaje en la enseñanza, y que el tiempo y el dinero rendirían más en métodos con mejor respaldo.
En 2018, Husmann y O'Loughlin investigaron cómo estudiaban en realidad más de 400 estudiantes de anatomía. La mayoría no estudiaba como decía su estilo, y quienes sí lo hacían no sacaban mejores notas. Ningún estilo se relacionaba con las notas. En cambio, algunas formas de estudiar sí se relacionaban con mejores notas, por ejemplo trabajar con un microscopio digital, fuera cual fuera el estilo del estudiante. El estudio muestra una relación, no una causa, pero apunta en la misma dirección.
Elige el método según el contenido, no según ti
Lo que funciona es elegir el método según lo que vas a aprender. Un mapa se aprende mejor como imagen, te consideres visual o no. Una pronunciación se aprende escuchando y diciéndola en voz alta. Cambiar una rueda se aprende haciéndolo. Manda el contenido, y eso vale para todo el mundo.
- Según tu estilo El mismo método para todo, elegido por lo que un test dijo de ti.
- Según el contenido Imágenes para los mapas, sonido para la pronunciación, las manos para las habilidades manuales.
Lo que importa es qué vas a aprender, no quién crees que eres.
Además, la etiqueta puede estorbar. Quien ha decidido que es «práctico» puede dejar de leer, y quien se considera visual puede saltarse ponerse a prueba porque no le parece su estilo. Pero ponerse a prueba y espaciar los repasos funciona para todos, como explicamos en la guía sobre técnicas de estudio y en estudiar para un examen.
Cuatro caminos, según lo que vas a aprender
Lugares, partes y relaciones. Para ti si tienes que aprender un mapa, las partes del cuerpo o cómo encaja algo. Dibújalo tú, de memoria, y luego compáralo con el original. Primer paso: dibuja lo que estés estudiando ahora en una hoja en blanco sin mirar.
Pronunciación e idiomas. Para ti si estudias un idioma o tienes que dar un discurso. Escucha y dilo en voz alta. Leer en silencio no basta para algo que hay que decir. Primer paso: lee hoy cinco frases en voz alta y grábate.
Una habilidad manual. Para ti si tienes que aprender algo con las manos, como cocinar, tocar un instrumento o usar un programa. Hazlo, muchas veces, y lee las instrucciones solo cuando te atasques. Primer paso: haz la tarea una vez hoy sin leerlo todo antes.
Combina imagen y palabras. Para ti si quieres ir más allá; es el camino más exigente. Haz un dibujo de lo que has leído y escribe con tus propias palabras qué muestra. Eso te obliga a entender las relaciones en lugar de solo reconocerlas. Primer paso: elige un apartado y haz un dibujo sencillo con una frase debajo de cada parte.
Un primer paso para hoy: toma lo que estés estudiando ahora mismo y pregúntate qué tipo de conocimiento es. Luego elige el método según la respuesta, no según lo que creas de ti.
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