Durante mucho tiempo se dijo que la diferencia entre un aficionado y un maestro era, sobre todo, la cantidad de horas de práctica deliberada. Una gran revisión de la investigación mostró que eso es cierto solo en parte. En la música, la práctica explicaba alrededor de una quinta parte de las diferencias entre las personas; en juegos como el ajedrez, alrededor de una cuarta parte; y en la vida profesional, casi nada.
Eso no significa que practicar no importe. Una quinta parte es mucho, y la práctica es la parte que tú controlas. Pero sí significa que, si te comparas con alguien que lleva el mismo tiempo tocando y ha mejorado más, eso no demuestra que estés practicando mal. También influyen otras cosas que el estudio no midió.
Elige el camino según dónde estés:
- Si eres principiante: diez minutos al día, siempre a la misma hora.
- Si te sientes estancado: practica un pasaje difícil, despacio.
- Si se ha vuelto aburrido: toca sin objetivo un rato.
- Si te comparas con los demás: compárate contigo mismo.
Un primer paso para hoy: elige un pasaje de algo que estés tocando y que todavía no te salga, y toca solo ese pasaje, despacio, durante diez minutos.
Durante mucho tiempo se dijo que la diferencia entre un aficionado y un maestro era, sobre todo, la cantidad de horas de práctica deliberada. La investigación muestra que eso es cierto solo en parte: en la música, la práctica explicaba alrededor de una quinta parte de las diferencias entre las personas. Es mucho, y es la parte que tú controlas. Pero no lo es todo, y eso cambia tanto tu forma de practicar como tu manera de ver tus avances. En este artículo verás qué muestran los estudios, qué cuenta como práctica y cuatro caminos según dónde estés.
Las horas explican una parte, no todo
La idea de que casi toda la destreza viene de la cantidad de práctica deliberada se hizo famosa como la regla de las diez mil horas. En 2014, Macnamara, Hambrick y Oswald la pusieron a prueba en una revisión de la investigación sobre música, juegos, deporte, educación y profesiones. La práctica deliberada se definió como las actividades diseñadas específicamente para mejorar, no simplemente tocar o ejercer la actividad.
La práctica importaba en todos los ámbitos, pero en distinta medida. La conclusión de los investigadores fue que la práctica deliberada es importante, pero no tanto como se había afirmado.
- Juegos Alrededor de una cuarta parte, por ejemplo en el ajedrez.
- Música Alrededor de una quinta parte.
- Deporte Algo menos de una quinta parte.
- Educación y profesiones Poco o casi nada.
El resto de las diferencias se explicaba por factores distintos de la cantidad de práctica.
Qué cuenta como práctica
Hay una diferencia entre tocar y practicar. Tocar de principio a fin canciones que ya te sabes es divertido y mantiene los dedos en forma, pero no es lo que el estudio llama práctica deliberada. Practicar, en ese sentido, es elegir algo que todavía no te sale y trabajar justo en eso.
En la práctica suele significar tres cosas: elegir un pasaje corto en lugar de la pieza entera, tocarlo lo bastante despacio como para que salga bien y escuchar el resultado, idealmente grabándote. Cansa de una forma distinta a tocar por tocar, y por eso a menudo bastan sesiones más cortas. Esto no es algo que el estudio haya puesto a prueba, sino lo que implica la definición cuando la llevas a la práctica.
Por qué aun así vale la pena
Una quinta parte puede parecer poco, pero la práctica es la parte que puedes cambiar hoy mismo. Mucho de lo demás no se puede modificar a posteriori, como la edad a la que empezaste. Y si tocas por gusto, la pregunta rara vez es si llegarás a ser el mejor, sino si tocarás mejor que el mes pasado.
El hábito es lo que hace que la práctica ocurra. Lally y sus colegas mostraron que un hábito que se repite en la misma situación cada día se vuelve más automático con el tiempo, y que saltarse una ocasión no echaba nada a perder. Practicar a la misma hora y en el mismo lugar cada día es más fácil de mantener que una sesión larga cuando te viene bien. Encontrarás más sobre cómo crear la rutina en rutina de escritura, que vale igual para un instrumento.
Cuatro caminos, según dónde estés
Si eres principiante. Para ti, que acabas de empezar o estás volviendo a empezar. Diez minutos al día a la misma hora son más fáciles de mantener que una hora el fin de semana. Primer paso: decide hoy cuándo y dónde vas a tocar mañana, y deja el instrumento a la vista en ese lugar.
Si te sientes estancado. Para ti, que tocas mucho pero no notas que avances. Elige un solo pasaje que no te salga y practica solo ese, despacio, hasta que te salga. Grábate y escúchate después. Primer paso: elige un pasaje hoy y tócalo despacio durante diez minutos.
Si se ha vuelto aburrido. Para ti, que has perdido las ganas de tanto practicar. Reserva un rato para tocar sin objetivo, solo porque te divierte. Hacen falta tanto la práctica como el juego. Primer paso: toca quince minutos esta noche sin practicar nada en concreto.
Si te comparas con los demás. Para ti, que ves a otros que llevan el mismo tiempo tocando y han mejorado más. Es el camino más exigente, porque la comparación cuesta soltarla. La práctica explica una parte de la diferencia, no toda. Compárate contigo mismo. Primer paso: grábate hoy tocando algo que te sepas, y vuelve a grabar lo mismo dentro de un mes.
Un primer paso para hoy: elige un pasaje de algo que estés tocando y que todavía no te salga, y toca solo ese pasaje, despacio, durante diez minutos.
Esto es la comprensión y un primer paso. Atlas es donde se convierte en hábito. Si añades Disciplina creativa como un área propia, encontrarás allí Tocar sin objetivo, El proyecto de la semana y Enseñárselo a alguien como sugerencias para hacerlas tuyas, de modo que veas, semana a semana, con qué frecuencia lo hiciste. Prueba Atlas gratis durante 7 días y cancela cuando quieras.

